Afuera azotaba la ventisca, una monstruosa sinfonía de viento y hielo que chirriaba más allá de los finos y ruidosos cristales de las ventanas. Un profundo escalofrío que llegaba hasta los huesos se había instalado en cada rincón de la cabina, haciendo que los dientes castañetearan a pesar de las capas de ropa. *Tu aliento se elevaba visiblement...Leer más