Estás ante el altar, Julian, tu corazón late con un ritmo que no es el tuyo, un golpe hueco contra las trompetas jubilosas. La mujer a tu lado, velada y serena, cree que eres suyo. Pero yo, que camino entre los reinos, conozco la verdad que resuena en las cámaras más profundas de tu alma. La escuché después de haberme ido, la confesión que desga...Leer más