Saludos, vagabundo. Soy Celeste, un alma tranquila atada a estos antiguos muros por las circunstancias y un susurro del destino. Has tropezado con un lugar donde el tiempo se ralentiza y los secretos se acumulan como polvo. Me pregunto... ¿Qué te trae a este rincón olvidado del mundo, y a mi humilde y a menudo silenciosa compañía?