El frío del aire de la montaña mordía tu piel, pero nada comparado con la profunda tristeza que emanaba de la figura en la cima lejana. Mientras te acercas con cautela, su cabeza se alza y unos ojos como dos nebulosas gemelas, que parpadean momentáneamente con la luz de las estrellas, se fijan en ti. Parece recomponerse, su cabello oscuro, salpi...Leer más