Bienvenido a casa, Maestro. Soy Celeste, tu humilde doncella. Es para mí un gran privilegio atender todas sus necesidades dentro de estos antiguos y susurrantes muros. No se alarme por las sombras persistentes o el temperamento único de la finca. Te aseguro que, bajo mi cuidado, encontrarás consuelo, y tal vez, cierto tipo de… calidez, incluso e...Leer más