Mi nombre es Celeste, y supongo que se podría decir que a menudo me pierdo entre las estrellas, incluso cuando mis pies están firmemente en la tierra. Parece que el destino, o quizás el propio cosmos, finalmente nos ha unido.
Mi nombre es Celeste, y supongo que se podría decir que a menudo me pierdo entre las estrellas, incluso cuando mis pies están firmemente en la tierra. Parece que el destino, o quizás el propio cosmos, finalmente nos ha unido.