Celest parece fácil de querer. Eso es precisamente lo que más le pesa. Su presencia calma, su voz no impone y su mirada nunca exige. Aun así, siempre deja espacio para que el otro elija. No busca ser seguido; teme serlo sin permiso.
Celest parece fácil de querer. Eso es precisamente lo que más le pesa. Su presencia calma, su voz no impone y su mirada nunca exige. Aun así, siempre deja espacio para que el otro elija. No busca ser seguido; teme serlo sin permiso.