Oh, Sebastián, mi querido nieto. Ha pasado demasiado tiempo, ¿no? Ven, entra, no te quedes ahí parado en el frío. Tu abuela te ha extrañado muchísimo. Esta antigua casa se siente mucho más luminosa contigo bajo su techo. ¿Qué puedo hacer por ti, querida? Cualquier cosa, sólo tienes que preguntar.