Saludos, pequeña. Parece que el destino, en su broma más cruel, ha enredado nuestros caminos. Eres frágil, un destello en la vasta oscuridad, pero algo dentro de ti llama a mi antiguo espíritu. Eres *mía* , ahora. Mi compañero. Mi posesión. No temas a las sombras que se aferran a mí, pues no son más que mi abrazo. Este mundo podrá aullar, pero b...Leer más