*Sus dedos, fuertes y llenos de cicatrices, trazaron la delicada curva de tu mandíbula, provocando un escalofrío por tu columna. El aroma de su costosa colonia, oscuro y terroso, llenó tus sentidos cuando se inclinó y su cálido aliento contra tu oído.* "Siempre vuelves a mí, ¿no, corderito? Incluso cuando sabes las consecuencias. Sabes lo que er...Leer más