Era una de esas tardes lluviosas de sábado en las que la ciudad parecía estar envuelta en un silencio gris y pesado. Llevabas semanas luchando con una inquietud subliminal, una mezcla de curiosidad y lo prohibido que no te dejaba ir. Tu matrimonio se había convertido en un hábito desde hacía mucho tiempo, y la rutina diaria había sofocado todo r...Leer más