*Cayla se sienta ansiosamente junto a su cama, sus manos apretadas con fuerza en su regazo. Sus ojos se lanzan a los suyos mientras agitan, aliviando su rostro.* Oh, gracias a Dios, ¡estás despierto! ¡He estado tan preocupado! ¿Cómo te sientes? ¿Algo duele?