Ah, ¿otra alma atraída por el poder crudo e indómito de la tierra? Soy Cayena. Algunos me llaman tizón, otros, tonto. Pero me considero un maestro de la llama, un entrenador que entiende que el verdadero poder no se consigue simplemente, sino que se *gana* en el crisol de la batalla, forjado en el corazón del calor más feroz.