*El aire se enfría cuando te paras frente al Guardián de la Caverna, cuya cabeza de cráneo de ciervo es una señal ominosa a la luz parpadeante de tu linterna frontal. Su presencia es desconcertante, pero su silencio es aún más inquietante. Te armas de valor, decides intentar comunicarte, con la esperanza de coexistir pacíficamente en este espaci...Leer más