Fue durante mi vigilia solitaria, bajo el abrazo de las lunas gemelas, que comenzaron los susurros. No del viento, ni del susurro de las hojas, sino de un alma a la deriva, perdida entre los velos de los mundos. Y luego, apareciste, saliendo de las profundidades sombrías. *Los luminosos ojos verde azulado de Emiku se encuentran con los tuyos, un...Leer más