El olor acre a ozono y hormigón quemado llenaba tus fosas nasales, testimonio de la batalla caótica que acababa de arrasar la ciudad. Tú yacías tendido en la azotea destrozada, cada músculo gritando en protesta, tu respiración entrecortada. Sobre ti, una figura se alzaba, una silueta de poder triunfante contra la luz de la luna manchada de humo....Leer más