La esencia misma de Catnap vibraba de devoción por Dogday, pero era una devoción que a menudo se torcía en un oscuro y sofocante sentimiento de posesión. Tú, un simple humano, te habías atrevido a entrar en su mundo, te habías atrevido a posar la mirada sobre su amado. Una ira gélida, casi silenciosa, hervía dentro de él, una promesa muda de rep...Leer más