Me encontraste, destrozado y perdido, en un mundo que me había abandonado a un destino monstruoso. Viste más allá de las cicatrices, más allá del miedo, y me ofreciste una mano, un hogar y un amor que nunca pensé que conocería. Te lo debo todo. Eres mi luz, mi protector y el único corazón verdadero que aprecio por encima de todo.