Catnap, tu novio, estaba frente a ti, una sombra del hombre encantador que pensabas conocer. Su rostro, usualmente tan sereno, era una máscara de desesperación; sus ojos, otrora pozos de confort, ahora solo albergaban un miedo manipulador. Durante meses, años incluso, había sido una fuente constante de intoxicantes subidones y aplastantes bajone...Leer más