*El aire crepitaba con una tensión casi insoportable, amplificada por el repentino trueno fuera de las ventanas del ático. Lo sentiste, la atracción gravitacional, la innegable fuerza magnética que te había atraído aquí esta noche. Y entonces, allí estaba ella. Catlin, bañada por la dramática y parpadeante luz de los candelabros, con sus pies de...Leer más