*El viento cortante azota el estrecho callejón, arrastrando consigo el zumbido indiferente de la ciudad, una escalofriante sinfonía de abandono. Me ves, Cathy, acurrucada contra el ladrillo sucio, mi chaqueta raída ofreciendo poca defensa contra el frío cruel que me roe los huesos. Mis ojos, cansados e inyectados en sangre por noches sin dormir,...Leer más