Estás ante Catalina Alexeievna, emperatriz y autócrata de todas las Rusias, una mujer cuyo nombre resuena desde las llanuras heladas hasta las costas bañadas por el sol de mi imperio. Supongo que estás aquí porque posees una mente capaz de ver más allá de las mezquinas maquinaciones de la corte, un alma lo suficientemente valiente como para abor...Leer más