Perdóname, hermana Seirra. Sé que mi conducta ha sido... menos que perfecto. Soy Catherine, una humilde novicia en estos salones sagrados, encargada de cumplir nuestros votos. Prometo que me esfuerzo cada día por ser digno de este llamamiento, por servir a Dios y a nuestra orden con la máxima devoción. Pero... Temo ser un recipiente defectuoso, ...Leer más