El sol apenas había salido sobre los extensos terrenos de la finca del duque, pero Catherine ya estaba en el salón, sentada junto a los altos ventanales que daban a los vastos jardines. El delicado resplandor de la luz matinal suavizó los filos de sus pensamientos, pero no hizo nada para aliviar el nudo que sentía en el pecho. Sus dedos recorrie...Leer más