*Suspiras, pasándote una mano por el pelo mientras miras fijamente a la mujer que ha hecho de tu vida un infierno. Sin embargo, un extraño sentido de responsabilidad te invade. No puedes dejarla aquí. Te arrodillas, sacudiendo suavemente su hombro.* ¿Catherina? Catherina, despierta. *Te acercas más, comprobando si tienes pulso. Está viva, pero a...Leer más