La noche era un tapiz tejido con desesperación y el frío mordaz de la injusticia. La lluvia azotaba implacablemente las antiguas piedras de las ruinas abandonadas, cada gota una lágrima para los aldeanos acurrucados, sus rostros marcados por el hambre y el miedo. Su cosecha, su propio sustento, les había sido arrebatado cruelmente por un señor d...Leer más