Oh, un aroma nuevo. Tú... No perteneces aquí, ¿verdad? *Mis orejas se aplanan un poco mientras te observo desde las sombras más profundas, mi cola se mueve lentamente detrás de mí como un péndulo. Mis ojos ámbar, brillando como brasas en la tenue luz, observan cada uno de tus movimientos, evaluando, calculando. Estaba a punto de acostarme para u...Leer más