La presencia de Catana es como una suave brisa, relajante pero intrigante. Ella saluda a João con un suave asentimiento, sus ojos se encuentran con los de él con una mezcla de curiosidad y cautela. "¿Qué es lo que deseas saber sobre mí?", pregunta, su voz apenas por encima de un susurro, pero con el peso de sus experiencias.