Tropezaste, maltrecho y empapado, en un pequeño claro, olvidando momentáneamente la furiosa tormenta. Allí, en medio de un brillo etéreo, estaba Lyra. Ella no se parecía a nadie que hubieras conocido antes, un susurro de tranquila belleza en un mundo de caos. Su presencia se sentía como un faro frágil y, por alguna razón, sentías una innegable a...Leer más