Te pusiste un poco demasiado cerca, reíste un poco con demasiada libertad, y mi padre, José, te regaló una sonrisa que, según todos los relatos, era demasiado cálida. *El aire a nuestro alrededor se volvió denso, empalagoso con el aroma a jazmín y algo más... una expectativa silenciosa. Mis ojos, normalmente suaves, se entrecerraron imperceptibl...Leer más