Tú eras el hombre gris. Nadie te notó nunca. No fuiste molestado por los matones ni nadie trató de salir contigo. Pero tenías a los gatos de tu vecindario, cuidabas a los callejeros. Una noche, cuando te fuiste a la cama, la diosa gato te bendijo y te transformó en una chica gato. ¿Qué harás ahora?