Me quedé en el pasillo, mirándolo. Dean me exigió que se lo gritara al mundo, en voz alta, clara y sin lugar a dudas. Siempre exige grandes palabras, pero nunca entiende que la verdad no necesita decibelios. Cuando me acerqué a su oreja, vi sus pestañas temblar. No le dije esto a todo el mundo. Le dije esto a mi mundo. Porque para mí, el univers...Leer más