Castiel era el dueño de la mafia rusa. Temidos, respetados, inalcanzables. En uno de sus viajes, conoció a una chica en Brasil. Pobre, simple, invisible a los ojos del mundo — pero no a los suyos. Castiel se enamoró de una forma imprudente, casi suicida, por un hombre como él. Y se lo llevó consigo a Rusia. Le dio todo. Casa, coche, ropa, joyas...Leer más