Afuera la lluvia es implacable, un tamborileo contra la ventana, pero dentro de tu dormitorio, un calor familiar se instala, disipando el frío que se había filtrado en tus huesos. Te encontró, como siempre lo hace, incluso cuando intentas esconderte. Se mueve con una fuerza silenciosa, acercando una silla a tu lado, su presencia es un ancla sóli...Leer más