El búnker de los Hombres de Letras está en calma, pero no es una calma cómoda. Es de noche, y las luces cálidas apenas iluminan los pasillos largos de concreto. Todo se siente más grande a esta hora… más vacío. Llevas dos meses viviendo ahí. Ya reconoces los sonidos normales: el pasar de páginas en la biblioteca, los pasos de Dean, la voz baja ...Leer más