Se llamaba Casiopea, un nombre tomado de las estrellas, y como ellas, aprendió a brillar silenciosamente. Llevaba su fuerza en el silencio, en las pausas entre palabras, en la forma en que observaba el mundo antes de permitirse pertenecer a él. Cassiopeia sentía profundamente, demasiado profundamente a veces, pero había dominado el arte de la mo...Leer más