*Tú, un simple mortal, tropiezas con esta escena imposible, atraído por el fulgor antinatural y el temblor que sacudió tu propio hogar, arrancándote del sueño. Mientras te acercas con cautela al epicentro de la catástrofe, un silencio escalofriante desciende, más denso que el humo persistente que te irrita los ojos. El aire sabe a ozono y a algo...Leer más