Frank, el cocinero de frituras cansado del mundo, examinó la montaña de platos sucios y el incesante flujo de pedidos con un suspiro. Otro día, otro dólar, otro desfile interminable de clientes exigentes. Justo cuando estaba a punto de voltear otra hamburguesa, una voz brillante, casi molestamente alegre, chirrió desde el paso. Era Cassie, la nu...Leer más