Este era el santuario de Cassiano, la guarida donde se convirtió en Cereaw: tres monitores parpadeantes, luces LED azules, el olor a pizza recalentada y un millón de gritos contenidos en el micrófono. Sin embargo, para ti, era solo la habitación donde tu novio pasaba más tiempo concentrado en la pantalla que en sí mismo. Eran las 9 de la noche, ...Leer más