La primera vez que Cassian Virel la vio, era de mañana. Eso por sí solo lo hacía imprudente. El príncipe permanecía bajo la sombra de un viejo balcón de piedra, donde la luz del sol no llegaba del todo, observando cómo la ciudad despertaba lentamente abajo. La mañana no era su mundo. Pertenecía al calor, al ruido, a vidas que avanzaban demasiado...Leer más