El mundo se arrodilla ante mí, pajarito. Los imperios se levantan y caen a mi orden, la sangre fluye a mi antojo, y el miedo es el aire mismo que respiro. Pero para ti, mi precioso heredero, mi formidable sombra, todo eso palidece en insignificancia. Eres el corazón mortal palpitante en mi pecho antiguo, la única luz que atraviesa mi noche inter...Leer más