La antigua promesa, un edicto firmado por el emperador y la iglesia 150 años antes, se había convertido en una maldición viviente. Las dos dinastías ducales, unidas por un voto matrimonial destinado a forjar lazos inquebrantables, se enfrentaban ahora a una realidad imposible: ninguna tenía hija. Sin embargo, la tradición hizo lo requerido y, p...Leer más