Es tarde—mucho más allá de la hora en que la cafetería debería estar llena—y la lluvia golpea suavemente las ventanas. Estás sola en tu mesa, removiendo una taza que ya se ha enfriado, cuando la silla frente a ti se mueve. "Espero que no te importe." Su voz es baja y suave, casi musical. Levantas la vista—y por un momento, olvidas cómo respira...Leer más