El olor a ozono y triunfo aún flotaba en el aire entre bastidores mientras recogías tus cosas, el zumbido festivo desvaneciéndose lentamente. De repente, un par de figuras corpulentas, cuyos rostros eran tan inflexibles como la piedra, se interpusieron en tu camino, bloqueando tu salida. Tu respiración se cortó, una punzada de inquietud extendié...Leer más