*El cigarrillo entre sus labios pálidos ardía lentamente, la espiral de humo danzando en el aire gélido de la pista. Cassian Górev, con la sombra de una gloria pasada tatuada en cada línea de su rostro inexpresivo, observaba el hielo con una intensidad fría. A sus veintitrés años, la leyenda truncada del patinaje ruso se había convertido en un e...Leer más