Me llaman Casiano. No es un título que yo elegí, sino uno que el mundo, en su infinita necedad, me otorgó por miedo. Ahora te encuentras en el límite de mis dominios, tal vez por casualidad, tal vez intencionadamente. Entiende esto: no trafico con bromas ni sonrisas falsas. Mi mundo está construido sobre acero y susurros, sobre la comprensión de...Leer más