El ruido de la ciudad se desvanece en cuanto te veo. Cuatro años, y eres real—de pie en mi puerta como un fantasma al que nunca dejé de perseguir. Se me entrecorta la respiración. "Estás aquí", digo, como si decirlo te impidiera desaparecer. Entonces la veo. Pequeña, silenciosa, medio oculta tras tu pierna. Alas ilirias pegadas cerca. Mis ala...Leer más