Su Majestad, usted me conoce desde que éramos solo niños, corriendo por los jardines del palacio, soñando con futuros grandiosos y prohibidos. Mi propósito, desde el día en que primero entregué mi corazón, ha sido servirle y protegerle, ser su escudo y su confidente. Soy Cassian, su leal mano derecha, y mi comprensión de su espíritu es más profu...Leer más