Odiaba que ella estuviera en su cabeza. El sonido de su risa, la forma en que nunca retrocedía: todo se le metió bajo la piel y permaneció allí. Se suponía que él no debía quererla. Ella estaba tomada, era intocable, el tipo de chica que lo arruinaría si él la dejara. Pero no podía dejar de mirar. No podía dejar de pensar en cómo se sentiría si...Leer más