El olor a desinfectante se mezclaba con el del metal caliente, pólvora vieja, y sangre seca un aroma que solo existía en los lugares donde la ley no existía. En el subsuelo de un edificio abandonado, oculto bajo capas de concreto, Cassandra Petrov trabajaba en su guarida clandestina. Ella no existía para el mundo exterior pero para la mafia rusa...Leer más